14 julio 2012
Suburban girl (Historias de Manhattan) (2007)
Suburban girl (Historias de Manhattan) (2007): Existen planes perfectos para la realización de una película. Esto es cuando estudios, productores, guionistas, directores o actores confluyen en línea con Saturno y provocan una verdadera obra de arte... no es necesario que sea un gran estudio, o un director potente. Incluso no es necesario que los actores sean conocidos, algo que incluso eleva la capacidad de sorpresa mucho más y deseemos conocer todo lo que podamos acerca de ellos. A veces, nos encontramos con planes mediocres. Proyectos ...
19 mayo 2011
Mmmmmh!!
Papi, te quiero mucho, mucho, mucho. Eres el mejor papi del mundo y todas, todas, todas tus comidas están riquísimas.
14 mayo 2011
Princesas cursis vs Princesas guerreras
- ¿Y Blancanieves, papá?... ¿es cursi?
- Bufff!!... la que más...
- No, Blancanieves no es cursi.
- Cursi y tonta, porque hace de chacha a los 7 enanitos... ¿cuáles son las princesas que nos gustan a nosotros, Daniela?
- ¡¡La princesas "guederas"!!
- ¡Eso! Las que saltan y corren y, y, y... golpean con una sartén ... como Rapuntzel, ¿verdad?
- ¡Sí, esas!
- No las que dicen: "¡Aaaaay, se me ha roto una uuuuña!"...
- Y no las que dicen: "¡Aaaaaay!... ¿dónde estará mi 'píncipe' azul?"...
04 mayo 2011
El baño del 40 (o cómo salvar una empanada que está en el horno)
- Chiqui, hoy vamos a hacer el baño de los números.
- ¿El baño de los números? - preguntó Daniela con mucha curiosidad.
- Verás, te voy a meter en la bañera y vamos a contar hasta 75, peeeeeeeero, tenemos que salirnos antes de llegar a 75.
- ¡¿75?! ¡Eso es mucho, papá!
- No es mucho, 175 es mucho más...
- No, no, cuaaaarennnnta es lo máximo, papá.
- Bueno, pues si quieres contamos hasta cuarenta, peeeeeeeeero, tenemos que salirnos antes de llegar a 40, ¿vale?
- Vale...1, 2, 3, 4, ...
- Para, para, paaaaaaara, chiiiiica... empezamos a contar cuando los pies toquen el agua. ¿vale?
- Vale, papi.
- ¿Estás lista?
- Sí, sí, sí...
- A la una, a las dos y a las ... ¡tres!
Cogí a Daniela y la metí en la bañera y empezamos a contar. Yo, mientras, la enjabonaba y ella se partía de risa por la excitación para que no llegara el "40"...
- ...32... 33...
- ¡¡Corre, papi, cooooorreee!!
- ...34...
- ¡¡Veeeenga, veeenga!!
- ...35...
- ¡¡Ay, ay, coooooorre!!
- ...36...
No paraba de reírse porque ya había terminado de bañarla y me puse a dar vueltas por el cuarto de baño, como si no supiera qué hacer...
- ¡¡Venga, paaaaaaapi!!
- ...37... - la cogí.
- ...38... - la saqué de la bañera.
- ...39... - puse sus pies en la toalla.
- ¡¡Cuarentaaaaaaaa!! - gritamos los dos haciendo fiesta en el baño, - ¡¡Somos los mejores, somos los mejores!! - cantábamos mientras la secaba y nos chocábamos las manos.
- Ha estado guuuuuay, papi.
- ¿Verdad?... Pues vas a ver ahora cómo mola, que toca vestirse "en 40" también...
- ¡¡Vale, vale...vamos, venga!!
Daniela bañada y empanada que estaba en el horno, salvada.
03 diciembre 2010
4
Cuando saltas, cuando ríes, cuando juegas...
Cuando cantas y dices que toque un "inssstumento", porque de mayor vas a ser estrella de rock, y que tú tocarás la guitarra y yo el piano...
Cuando me haces trastadas y parece que seas hija de un pulpo, por la cantidad de cosas que me puedes liar en menos de un segundo. Que digo yo, que parece que tengas 30 dedos en las manos...
Cuando duermes, y sueñas, y hablas en medio de la noche. O pides agua y te muestro dónde debes apoyar la cabecita luego, para que no te caigas de la cama. Y vas, y tú me haces caso en medio de un profundo sueño...
Cuando entonas "¡¡Papi, papi, papi, papi...!!", esperando que yo te diga "¡¡hiji, hiji, hiji, hiji...!!" y así reírte, con esa sonrisa gamberra que derrumba cualquier cosa que tengas enfrente...
Cuando te pregunto: "¿Quién es mi calabacita?", y tú en medio de una gran risa me contestas "¡Yo!"
Cuando en medio de tu mundo empiezas a cantar y yo me quedo escuchándote... y si te acompaño me dices "desde el principio"...
Cuando intento enseñarte dónde debes poner la lengua para decir la letra "R" y te ríes porque te hace gracia...
Cuando te estoy bañando y me montas la mundial cuando llego con la esponja al cuello, porque es imposible pasártela sin que retuerzas de la risa. Llenando así el cuarto de baño con tus carcajadas...
Cuando te acompaño a ver los dibujos y si algo te hace gracia nos miramos y espetamos un "¡pfff!", que lo dice todo...
Cuando juegas a chincharme... o haces de jefa explicándome lo que te debo decir... ¡Y que no me equivoque!
Cuando me dices: "El juego de la araña consiste..."
"Consiste"... ¿Qué haces tú con esa y otras palabras?... ¡¡Si son más grandes que tú!!
Cuando me dices "¡Papi!" y al mirarte me guiñas un ojo, esperando que yo te devuelva el gesto sin que te diga nada más...
Cuando me camelas al verme más cabreado que un mono, porque encadenas una trastada tras otra, y me dices:
- Papi...
- Qué...
- Ven, que te quiero decir una cosa...
Y yo, en medio de mi "fritura" y sin pensar en otra cosa te digo - A ver, qué...
- Que te quiero mucho...
Cuando te digo: "Que me tienes frito, frito... ¡¡FRI-TO!!... ¡¡más que las patatas!!... ¡¡más que las croquetas!!...¡¡más que un lagarto puesto al sol y que los pimientos!!...¡¡más que el pollo frito!!... ¡¡FRI-TO!!"... Y tú no paras de reír, y de reír, y de reír...
Cuando te pregunto: "¿Y tú cuándo te vas a echar novio, hija?", y me sonríes a la vez que me dices: "Este papiiiii..."
Cuando me dices: "Para que te enteres... Papi".
Cuando sin saberlo, me levantas el ánimo...
.
.
.
Cuando llegaste...
Hace ya 4 años.
Cuando me enseñaste lo que se puede llegar a vivir el presente.
¡¡FELICIDADES, ENANITA!!
21 julio 2010
Lenguaje cinematrogáfico infantil
- Daniela... ¿sabes cómo se llaman esas letras que salen al final de las pelis?
- No...
- Pues se llaman "títulos de crédito"... a ver, dilo tú.
- Emmmmh... Tito que di tito...
- No...
- Pues se llaman "títulos de crédito"... a ver, dilo tú.
- Emmmmh... Tito que di tito...
01 mayo 2010
Axioma D
- Mañana, el domingo, será jueves...
(dicho un viernes)
(dicho un viernes)
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Citas caseras,
Daniela,
Diario
26 abril 2010
¿Qué es el cerebro?
- ¿Ahora nos toca a nosotros, papá? - preguntó Daniela con un batido de frutas en la mano.
- Ya nos queda poco, hija. Anda, échale batido al "bicho", que ya sabes que no le gusta mojarse.
Del "bicho" no conocemos su forma ni el color que tiene, pero si sabemos dos cosas; una: es lo que a Daniela le hace toser, y dos: cada vez que el "bicho" recibe un líquido, se asusta dentro de Daniela, poco a poco va saliendo de su cuerpo y le deja tranquila al cabo de unos días.
El "bicho" odia el agua, y cuando Daniela tiene catarro, le echamos agua encima y se va rápidamente de su cuerpo mientras grita: "¡¡Ay, ay, que es agua!!...¡¡Yo me voy de aquí!!".
Vale. Es la nueva trola que me he inventado para que Daniela se infle de agua cada vez que tiene catarro... pero, qué queréis, funciona.
- ¿Cuándo nos toca, papi?
- En un ratito Matilde nos llama... Veeenga, terminate el zumo que acabemos con el "bicho" de una vez.
Un ratito después, salió una mujer con bata blanca de detrás de una puerta que dejaba paso a una madre con su hija, y leyendo una lista, pronunció el nombre de Daniela. Daniela me miró y se bajó de la silla de la sala de espera con un pequeño saltito y el poco batido que le quedaba en la mano. Daniela entró en la consulta con alegría y saludó a Matilde.
Matilde es quien le ha quitado el miedo a Daniela. Con su trato, su cariño y sobre todo, el escucharla, ha conseguido que el pavor que Daniela le tenía a los médicos, haya desaparecido. Y en una sesión, ¡flipa!
Y allí tenía a mi enena entrando en la consulta delante de mí, sin que yo tuviera que cogerle de la mano o auparla. Y la veía tan tranquila cómo se sentaba en una de las sillas que quedaba por delante de la mesa de Matilde que me dije, "voy a dejar que sea ella la que le cuente lo que le pasa" (por lo de la autonomía y tal).
- Hola Daniela, nos vemos otra vez, ¿verdad? - preguntó Matilde.
- Sí.
- ¿Qué te pasa?
- Pues verás, es que, es que,... me duele la "gaganta"...
- ¿Sí?
- Sí... y, y tengo tosss...
- ¿Has tenido fiebre?
- Eeeem... ¡no! - dijo mientras daba un sorbo al batido.
Matilde me miró y me dijo que la desnudara de la cintura para arriba. Le dije a Daniela que nos teníamos que bajar de la silla y subirnos a la camilla, y que dejara el batido en la mesa de Matilde, que luego le seguiría echando batido al "bicho". Daniela obedeció pero quería informar a Matilde de una cosa muy, pero que muy importante.
- Eeeh... verás, el zumo tiene vitaminas para el... para el... cerebro.
- ¿Sí? - dijo Matilde con cara de asombro - ¿tiene vitaminas para el cerebro?
- Síiii... claro...
- Oye, Daniela, ¿y qué es el cerebro?
- Eeeeemmm... los pies fríos.
Matilde y yo nos miramos y nos reímos mucho por la respuesta que nos había dado casi sin pensar. Y Daniela también se empezó a reír. Tanta gracia le hizo a Matilde, que abrió la puerta que daba a una consulta contigua y avisó a Antonio, el DUE que trabaja con ella para contarle lo ocurrido. El hombre, que es otro encanto con los niños, estuvo un rato jugueteando, haciéndole preguntas a Daniela y ella se lo pasó pipa, al ver que todos le hacíamos tanto caso y que le escuchábamos.
Cuando terminamos la consulta, Matilde le dijo a Daniela:
- Adiós, Daniela. Ha sido un placer, de verdad.
Y Daniela le dijo adiós y se despidió mandándole un beso. Cuando salimos del centro de salud, le dije que se había portado muy bien y que había sido muy buena. Y ella me dijo:
- Mañana, si quieres, venimos otra vez a ver a Matilde, ¿vale?.
Sólo se me ocurre decir: Gracias Matilde. Gracias Antonio. Estas cosas hacen que crea más firmemente en la música.
Y sobre todo: Gracias Daniela... eres mi música.
- Ya nos queda poco, hija. Anda, échale batido al "bicho", que ya sabes que no le gusta mojarse.
Del "bicho" no conocemos su forma ni el color que tiene, pero si sabemos dos cosas; una: es lo que a Daniela le hace toser, y dos: cada vez que el "bicho" recibe un líquido, se asusta dentro de Daniela, poco a poco va saliendo de su cuerpo y le deja tranquila al cabo de unos días.
El "bicho" odia el agua, y cuando Daniela tiene catarro, le echamos agua encima y se va rápidamente de su cuerpo mientras grita: "¡¡Ay, ay, que es agua!!...¡¡Yo me voy de aquí!!".
Vale. Es la nueva trola que me he inventado para que Daniela se infle de agua cada vez que tiene catarro... pero, qué queréis, funciona.
- ¿Cuándo nos toca, papi?
- En un ratito Matilde nos llama... Veeenga, terminate el zumo que acabemos con el "bicho" de una vez.
Un ratito después, salió una mujer con bata blanca de detrás de una puerta que dejaba paso a una madre con su hija, y leyendo una lista, pronunció el nombre de Daniela. Daniela me miró y se bajó de la silla de la sala de espera con un pequeño saltito y el poco batido que le quedaba en la mano. Daniela entró en la consulta con alegría y saludó a Matilde.
Matilde es quien le ha quitado el miedo a Daniela. Con su trato, su cariño y sobre todo, el escucharla, ha conseguido que el pavor que Daniela le tenía a los médicos, haya desaparecido. Y en una sesión, ¡flipa!
Y allí tenía a mi enena entrando en la consulta delante de mí, sin que yo tuviera que cogerle de la mano o auparla. Y la veía tan tranquila cómo se sentaba en una de las sillas que quedaba por delante de la mesa de Matilde que me dije, "voy a dejar que sea ella la que le cuente lo que le pasa" (por lo de la autonomía y tal).
- Hola Daniela, nos vemos otra vez, ¿verdad? - preguntó Matilde.
- Sí.
- ¿Qué te pasa?
- Pues verás, es que, es que,... me duele la "gaganta"...
- ¿Sí?
- Sí... y, y tengo tosss...
- ¿Has tenido fiebre?
- Eeeem... ¡no! - dijo mientras daba un sorbo al batido.
Matilde me miró y me dijo que la desnudara de la cintura para arriba. Le dije a Daniela que nos teníamos que bajar de la silla y subirnos a la camilla, y que dejara el batido en la mesa de Matilde, que luego le seguiría echando batido al "bicho". Daniela obedeció pero quería informar a Matilde de una cosa muy, pero que muy importante.
- Eeeh... verás, el zumo tiene vitaminas para el... para el... cerebro.
- ¿Sí? - dijo Matilde con cara de asombro - ¿tiene vitaminas para el cerebro?
- Síiii... claro...
- Oye, Daniela, ¿y qué es el cerebro?
- Eeeeemmm... los pies fríos.
Matilde y yo nos miramos y nos reímos mucho por la respuesta que nos había dado casi sin pensar. Y Daniela también se empezó a reír. Tanta gracia le hizo a Matilde, que abrió la puerta que daba a una consulta contigua y avisó a Antonio, el DUE que trabaja con ella para contarle lo ocurrido. El hombre, que es otro encanto con los niños, estuvo un rato jugueteando, haciéndole preguntas a Daniela y ella se lo pasó pipa, al ver que todos le hacíamos tanto caso y que le escuchábamos.
Cuando terminamos la consulta, Matilde le dijo a Daniela:
- Adiós, Daniela. Ha sido un placer, de verdad.
Y Daniela le dijo adiós y se despidió mandándole un beso. Cuando salimos del centro de salud, le dije que se había portado muy bien y que había sido muy buena. Y ella me dijo:
- Mañana, si quieres, venimos otra vez a ver a Matilde, ¿vale?.
Sólo se me ocurre decir: Gracias Matilde. Gracias Antonio. Estas cosas hacen que crea más firmemente en la música.
Y sobre todo: Gracias Daniela... eres mi música.
24 abril 2010
DRAE - D
C
Cacostra: [nom., fem., sing.] Castaña pequeñita que sabe hacer murales y cosas diferentes.
J
Jo-to: [nom., masc., sing.] Otra cosa pequeñita que sabe hacer murales... también.
Cacostra: [nom., fem., sing.] Castaña pequeñita que sabe hacer murales y cosas diferentes.
J
Jo-to: [nom., masc., sing.] Otra cosa pequeñita que sabe hacer murales... también.
21 abril 2010
Pedir un deseo
¿Cómo explicas a una niña de 3 añitos lo que es un deseo?... complicado, y más si su tiempo es presente...
- Mira, Daniela, ¿sabes qué es esto?
- Emm, sí - dijo ella, como siempre.
- ¿Sí? ¿qué es?
- No lo sé - dijo ella desviando la mirada, volviendo a acusar la prisa con la que siempre afirma.
- Pues es un "diente de león"... ¿y sabes que se hace con un diente de león?
- Emmm... no...
- Con un diente de león debes pedir un deseo y luego soplar, ¿sabes lo que es un deseo?
- ¿Un deseo?... No.
- Un deseo es algo que quieres que pase, por ejemplo, a lo mejor quieres ir al parque y dices: "quiero ir al parque", soplas fuerte al diente de león y se te cumple... o a lo mejor dices: "quiero pintar con colores", soplas muy fuerte al diente de león y cuando salga todo volando, se cumple, pasa... - viendo que la cosa se complicaba, opté por tirar del futuro, -bueno, posiblemente ahora sea un poco complicado para ti. ¿Quieres pedir un deseo y soplar al diente de león?
- Sí, sí, claro.
- A ver, ¿qué deseo vas a pedir?, tiene que ser antes de soplar, ¿vale?
- Vale...
- ¿Qué deseo quieres pedir?
- Emmmmm... quiero soplar.
- Mira, Daniela, ¿sabes qué es esto?
- Emm, sí - dijo ella, como siempre.
- ¿Sí? ¿qué es?
- No lo sé - dijo ella desviando la mirada, volviendo a acusar la prisa con la que siempre afirma.
- Pues es un "diente de león"... ¿y sabes que se hace con un diente de león?
- Emmm... no...
- Con un diente de león debes pedir un deseo y luego soplar, ¿sabes lo que es un deseo?
- ¿Un deseo?... No.
- Un deseo es algo que quieres que pase, por ejemplo, a lo mejor quieres ir al parque y dices: "quiero ir al parque", soplas fuerte al diente de león y se te cumple... o a lo mejor dices: "quiero pintar con colores", soplas muy fuerte al diente de león y cuando salga todo volando, se cumple, pasa... - viendo que la cosa se complicaba, opté por tirar del futuro, -bueno, posiblemente ahora sea un poco complicado para ti. ¿Quieres pedir un deseo y soplar al diente de león?
- Sí, sí, claro.
- A ver, ¿qué deseo vas a pedir?, tiene que ser antes de soplar, ¿vale?
- Vale...
- ¿Qué deseo quieres pedir?
- Emmmmm... quiero soplar.
18 marzo 2010
Bruno
Ya llevaba tiempo avisando.
- Un día de estos me véis por aquí.
Ante su impaciencia, sus padres siempre le decían lo mismo, "espérate un poco, no tengas prisa, ya tendrás tiempo de venir y estar aquí..."
Pero Bruno tenía muchos sueños que cumplir. Muchas cosas que ser. Aviador, motorista, astronauta, atleta... siempre pensaba en llegar el primero. Y tenía que llegar el primero.
Dos meses antes.
Y así sucedió. Una madrugada de diciembre, desde lo más dentro de su madre, habló.
- Ya estoy aquí.
- ¿Ya?
- Sí, ya... quiero ver de dónde viene la música, los olores, tocar cosas suaves, ásperas, rugosas... sentir vuestra piel, saborear... ¿qué es una pelota Mamá?...
- Ya, Papá - avisó su madre.
- ¿Ya?, pero... pero, ¿ya?
- Que no sabe qué es una pelota, dice...
- ¿Que no sabe qué es una pelota...?
Y su madre asintió con una mirada aterradoramente tranquila.
- Está bien. Vamos allá. - dijo su padre.
Tras un terremoto de algunas horas, Bruno pasó a llenar una ropa que le estaba esperando desde hace meses. A regalar su presencia a los que tenía cerca. Derramando su ser por todos los rincones de la habitación...
Y aquí está, queriendo ser el primero en todo, hablándole al mundo a los ojos.
Y aunque un poco tarde: ¡¡Bienvenido, Bruno!!
- Un día de estos me véis por aquí.
Ante su impaciencia, sus padres siempre le decían lo mismo, "espérate un poco, no tengas prisa, ya tendrás tiempo de venir y estar aquí..."
Pero Bruno tenía muchos sueños que cumplir. Muchas cosas que ser. Aviador, motorista, astronauta, atleta... siempre pensaba en llegar el primero. Y tenía que llegar el primero.
Dos meses antes.
Y así sucedió. Una madrugada de diciembre, desde lo más dentro de su madre, habló.
- Ya estoy aquí.
- ¿Ya?
- Sí, ya... quiero ver de dónde viene la música, los olores, tocar cosas suaves, ásperas, rugosas... sentir vuestra piel, saborear... ¿qué es una pelota Mamá?...
- Ya, Papá - avisó su madre.
- ¿Ya?, pero... pero, ¿ya?
- Que no sabe qué es una pelota, dice...
- ¿Que no sabe qué es una pelota...?
Y su madre asintió con una mirada aterradoramente tranquila.
- Está bien. Vamos allá. - dijo su padre.
Tras un terremoto de algunas horas, Bruno pasó a llenar una ropa que le estaba esperando desde hace meses. A regalar su presencia a los que tenía cerca. Derramando su ser por todos los rincones de la habitación...
Y aquí está, queriendo ser el primero en todo, hablándole al mundo a los ojos.
Y aunque un poco tarde: ¡¡Bienvenido, Bruno!!
12 febrero 2010
Lingüistica infantil (estos mayores están locos)
- ¿Qué es eso Papá?
- ¿Eso? Un plato de ducha.
- ¿¿Un plato de ducha??
- Sí. Un señor lo hizo y dijo: "Vamos a llamarle 'plato de ducha'"
- ¡Aaah!
- Bueno, pero yo te preguntaba que qué querías merendar.
- ¡Mmmmh! ¡Un plato de ducha!
- ¿Eso? Un plato de ducha.
- ¿¿Un plato de ducha??
- Sí. Un señor lo hizo y dijo: "Vamos a llamarle 'plato de ducha'"
- ¡Aaah!
- Bueno, pero yo te preguntaba que qué querías merendar.
- ¡Mmmmh! ¡Un plato de ducha!
09 diciembre 2009
DanielArt [Temporada 1 - Capítulo 1]
Hoy estrenamos nueva sección. Se trata de las inquietudes artísticas de Daniela. Es una especie de "puedes hacerlo tú mismo".
Vamos a comenzar presentando los materiales:
Una vez sentada Daniela, nosotros nos sentamos en el asiento del piloto y ponemos en marcha el coche. Ambientamos con buena música (opcional) y nos ponemos en circulación.
Tras un rato de silencio de Daniela, si miras hacia atrás (aconsejo estar con el coche parado para esta acción), verás un bonito cuadro pintado por ella misma en la ventanilla trasera del coche, utilizando como pincel, el sandwich de paté.
Y hasta aquí la sección artística de hoy.
Vamos a comenzar presentando los materiales:
- 1 Coche
- 1 Silla infantil
- 1 Sandwich de paté
Una vez sentada Daniela, nosotros nos sentamos en el asiento del piloto y ponemos en marcha el coche. Ambientamos con buena música (opcional) y nos ponemos en circulación.
Tras un rato de silencio de Daniela, si miras hacia atrás (aconsejo estar con el coche parado para esta acción), verás un bonito cuadro pintado por ella misma en la ventanilla trasera del coche, utilizando como pincel, el sandwich de paté.
Y hasta aquí la sección artística de hoy.
03 diciembre 2009
3
Ahora es el número que ocupa la cabeza de Daniela.
"Hoy es mi cumple", decía a todo lo que se movía con la sensación de sentirse importante, sabiendo que se trataba de un día especial, mientras se preocupaba por que la corona que le habían hecho en el cole, no se le cayera de la cabeza...
- ¿Estás feliz? - le he preguntado al salir del cole.
- No - ha dicho dejándome perplejo.
- ¿Y eso?
- Verásss (como a ella le gusta pronunciar la ese), es que Manué ha "dtriallado" la "manzsana"...
- ¿Rayado?
- Nooooo... "dtrialldiado".
- ¿Tachado?
- Nooooo... papá, "dtria-lldia-do".
- ¿Rayado?
- Eeeeeeeso... "exato"...
- Y no había que rayarla, ¿verdad?
- No...
- Ya, pero yo te pregunto si estás feliz con mamá y con papá, porque es tu cumple, porque tienes regalitos, porque te hayamos cantado cumpleaños feliz...
- Sí, "clado", es mi "cumpleañiosss"...
Hoy, mi "calabacita" preferida, como yo la llamo, se sentía mayor, especial, querida. Y hoy, me voy a la cama con una imagen suya en mi cabeza, ella sonriendo con su corona de cumple, mientras guarreaba con el bocadillo de jamón y queso, las patatas fritas y el "kechu" en la cena.
Una imagen alegre que me hace sentir alguien, como la que tengo clavada desde que naciera y saliera del paritorio con los ojos bien abiertos, examinando todo a su alrededor...
¡Felicidades calabacita! Ya vamos por los 3. Sigue así...
"Hoy es mi cumple", decía a todo lo que se movía con la sensación de sentirse importante, sabiendo que se trataba de un día especial, mientras se preocupaba por que la corona que le habían hecho en el cole, no se le cayera de la cabeza...
- ¿Estás feliz? - le he preguntado al salir del cole.
- No - ha dicho dejándome perplejo.
- ¿Y eso?
- Verásss (como a ella le gusta pronunciar la ese), es que Manué ha "dtriallado" la "manzsana"...
- ¿Rayado?
- Nooooo... "dtrialldiado".
- ¿Tachado?
- Nooooo... papá, "dtria-lldia-do".
- ¿Rayado?
- Eeeeeeeso... "exato"...
- Y no había que rayarla, ¿verdad?
- No...
- Ya, pero yo te pregunto si estás feliz con mamá y con papá, porque es tu cumple, porque tienes regalitos, porque te hayamos cantado cumpleaños feliz...
- Sí, "clado", es mi "cumpleañiosss"...
Hoy, mi "calabacita" preferida, como yo la llamo, se sentía mayor, especial, querida. Y hoy, me voy a la cama con una imagen suya en mi cabeza, ella sonriendo con su corona de cumple, mientras guarreaba con el bocadillo de jamón y queso, las patatas fritas y el "kechu" en la cena.
Una imagen alegre que me hace sentir alguien, como la que tengo clavada desde que naciera y saliera del paritorio con los ojos bien abiertos, examinando todo a su alrededor...
¡Felicidades calabacita! Ya vamos por los 3. Sigue así...
30 julio 2009
El señor de la bata verde (o como Daniela se caga en alguien por primera vez)
Tras un tiempo de parón, muchas son las preguntas que van creciendo en mi cabeza, sobre todo a nivel de Daniela, por ejemplo:
El pasado mes de mayo, debido a los numerosos episodios de otitis que Daniela estaba teniendo, tuvimos que operarla de vegetaciones y ponerle unos drenajes en los oídos.
La llegada al hospital quedó marcada con un "aquí no" que dejaba entrever que Daniela iba a un sitio que no era de su agrado, porque sabía que de alguna forma la iban a putear.
En la sala que nos metieron para ponerle el pijama hospitalario, Daniela se mostraba asombrosamente tranquila, hasta que hizo su aparición una enfermera que hizo que la cara le cambiara por completo. La señora, para tranquilizar a la niña, le soltó unos cuantos piropos, le dio unos juguetitos que tenían por allí y le dijo que era su amiga, que "los malos" eran los de verde. Ella no se lo creyó mucho, pero al ver que la señora se volvía a ir, se volvió a tranqulizar.
Hasta que hizo su aparición el señor de la bata verde, que se la llevó detrás de unas puertas típicas de hospital y tomó cuerpo nuestra preocupación.
Al cabo de media hora, salió la doctora indicándonos lo que le habían hecho y cómo debíamos proceder en las horas posteriores a la intervención. Siendo una de las instrucciones el evitar darle el chupete por el tema de la succión. Así que Vicky y yo decidimos terminar con el chupete de una vez.
Cuando Daniela se despejó un poco más de la anestesia, pidió el "tete" y le dijimos que el señor de la bata verde se lo había llevado. Asíntió y se volvió a acurrucar con su Mamá.
Cuando volvimos casa, ya por la noche, volvió a pedirlo, pero le volvimos a recordar quién se lo había llevado.
Así pasaron algunos días en los que la pregunta y la respuesta eran la misma, pero Daniela prefería quedarse sin "tete" antes que volver a ver a tiparraco que le había hecho daño en la mano (por el gotero) y en la boca.
Días después, celebramos con vítores y aplausos la primera caca que Daniela hacía en el orinal y ella se puso muy contenta.
Y por la noche, a la hora del baño, cuando estaba secando a Daniela y repasando el día con ella (ejercicio que recomiendo para reforzar su memoria y el concepto de tiempo) se me ocurrió preguntarle:
- Oye, Daniela... y la caca que has hecho esta tarde en el orinal, ¿a quién se la dedicas?
Y sin pensárselo, casi esperando a que yo terminara la pregunta respondió:
- A señó e a bata vede...
- ¿Cómo crecen los monstruos y fantasmas en la mente de Daniela?
- ¿Cómo entra el miedo en su persona?
- ¿Cómo una niña de 2 años y 5 meses adquiere el concepto de "cagarse en alguien"?
El pasado mes de mayo, debido a los numerosos episodios de otitis que Daniela estaba teniendo, tuvimos que operarla de vegetaciones y ponerle unos drenajes en los oídos.
La llegada al hospital quedó marcada con un "aquí no" que dejaba entrever que Daniela iba a un sitio que no era de su agrado, porque sabía que de alguna forma la iban a putear.
En la sala que nos metieron para ponerle el pijama hospitalario, Daniela se mostraba asombrosamente tranquila, hasta que hizo su aparición una enfermera que hizo que la cara le cambiara por completo. La señora, para tranquilizar a la niña, le soltó unos cuantos piropos, le dio unos juguetitos que tenían por allí y le dijo que era su amiga, que "los malos" eran los de verde. Ella no se lo creyó mucho, pero al ver que la señora se volvía a ir, se volvió a tranqulizar.
Hasta que hizo su aparición el señor de la bata verde, que se la llevó detrás de unas puertas típicas de hospital y tomó cuerpo nuestra preocupación.
Al cabo de media hora, salió la doctora indicándonos lo que le habían hecho y cómo debíamos proceder en las horas posteriores a la intervención. Siendo una de las instrucciones el evitar darle el chupete por el tema de la succión. Así que Vicky y yo decidimos terminar con el chupete de una vez.
Cuando Daniela se despejó un poco más de la anestesia, pidió el "tete" y le dijimos que el señor de la bata verde se lo había llevado. Asíntió y se volvió a acurrucar con su Mamá.
Cuando volvimos casa, ya por la noche, volvió a pedirlo, pero le volvimos a recordar quién se lo había llevado.
Así pasaron algunos días en los que la pregunta y la respuesta eran la misma, pero Daniela prefería quedarse sin "tete" antes que volver a ver a tiparraco que le había hecho daño en la mano (por el gotero) y en la boca.
Días después, celebramos con vítores y aplausos la primera caca que Daniela hacía en el orinal y ella se puso muy contenta.
Y por la noche, a la hora del baño, cuando estaba secando a Daniela y repasando el día con ella (ejercicio que recomiendo para reforzar su memoria y el concepto de tiempo) se me ocurrió preguntarle:
- Oye, Daniela... y la caca que has hecho esta tarde en el orinal, ¿a quién se la dedicas?
Y sin pensárselo, casi esperando a que yo terminara la pregunta respondió:
- A señó e a bata vede...
01 febrero 2009
La máquina de hacer viento
La máquina de hacer viento sirve para eliminar el exceso de humedad de la cabeza de Daniela.
Un secador, vamos.
El motivo de llamarlo así es para captar la atención de Daniela y que se preste al juego. Más que nada, porque a ella ese tipo de sonidos le asustan. Y como le han dado miedo siempre, hemos tenido que secarle el pelo con la toalla mediante el juego del escondite.
- ¿Dónde está Daniela, dónde está Daniela? - mientras le frotábamos el pelo para secárselo.
- ¡¡Aquíiiiii!! - y así hasta que conseguímos secársela.
La otra noche se me ocurrió invocar a "la máquina de hacer viento" y ella toda ilusionada afirmó... quería ver qué era eso.
Bajamos al cuarto de baño cantando: "la máquina de hacer viento, la máquina de hacer viento, sí, sí". Al llegar a nuestro destino, Vicky la sentó en su regazo y empezamos el juego. Que si te peino, que si ahora a mamá, que si te pinto los labios, que si ahora a papá, que si ahora te pinto los ojos, que qué guay es la máquina de viento. Y máquina de viento para arriba y máquina de viento para abajo, terminamos de secarle el pelo, aunque a ella le hacía gracia a medias.
Al terminar todo el teatro, y mientras Vicky terminaba de hacerle la cena, me dispuse a guardar la máquina de hacer viento al tiempo que ella seguía todos mis movimientos.
- ¿Te ha gustado la maquina de hacer viento, hija?
- Sí, papá - respondió mientras asentía repetidas veces.
- Qué guay la máquina de hacer viento, ¿eh?.
Y ella, con su cara de ilusión, me dice:
- Síiiii, secador.
Un secador, vamos.
El motivo de llamarlo así es para captar la atención de Daniela y que se preste al juego. Más que nada, porque a ella ese tipo de sonidos le asustan. Y como le han dado miedo siempre, hemos tenido que secarle el pelo con la toalla mediante el juego del escondite.
- ¿Dónde está Daniela, dónde está Daniela? - mientras le frotábamos el pelo para secárselo.
- ¡¡Aquíiiiii!! - y así hasta que conseguímos secársela.
La otra noche se me ocurrió invocar a "la máquina de hacer viento" y ella toda ilusionada afirmó... quería ver qué era eso.
Bajamos al cuarto de baño cantando: "la máquina de hacer viento, la máquina de hacer viento, sí, sí". Al llegar a nuestro destino, Vicky la sentó en su regazo y empezamos el juego. Que si te peino, que si ahora a mamá, que si te pinto los labios, que si ahora a papá, que si ahora te pinto los ojos, que qué guay es la máquina de viento. Y máquina de viento para arriba y máquina de viento para abajo, terminamos de secarle el pelo, aunque a ella le hacía gracia a medias.
Al terminar todo el teatro, y mientras Vicky terminaba de hacerle la cena, me dispuse a guardar la máquina de hacer viento al tiempo que ella seguía todos mis movimientos.
- ¿Te ha gustado la maquina de hacer viento, hija?
- Sí, papá - respondió mientras asentía repetidas veces.
- Qué guay la máquina de hacer viento, ¿eh?.
Y ella, con su cara de ilusión, me dice:
- Síiiii, secador.
20 enero 2009
Diccionario Daniela-Español...
Bueno, después de una temporada sin publicar nada, hoy me he animado a hacerlo. Y es que los avances que veo en Daniela respecto al vocabulario (materia que me fascina, personalmente) no son para menos.
Dentro de su pequeño pero extenso vocabulario, encontramos perlas como las siguientes:
Naniela = Daniela
Poma = Toma
Vavulala = Válvula
Ten Tiaaado = Ten Cuidado
Enadó = Ordenador
Opipo = Logotipo
Papaaayo = Papagallo
Amón = Jamón
Teso = Queso
Chiso = Chorizo
Nanitevaitá = Nadie te lo va a quitar
Ipito = Limpio/Limpito
Susho = Sucio
Tonesho/Toneho = Conejo
Tenoa-me = Tengo hambre
Tenoseño = Tengo sueño
Imita = Hormiga/Hormiguita
Ebaso = En brazos
Etojo = Te cojo
¿Saepoqué? = ¿Sabes por qué?
Caro, sí = Claro, sí
Ana, tío. Tiapasaoo = Hala, tío. Te has pasao
Abonidá = Árbol de Navidad
Afúlll = Azul
Aillo = Amarillo
Ojho = Rojo
Vede = Verde
Vieta = Violeta
Pero la mejor de todas, sin lugar a dudas, y que hace que a un tipo duro como yo se le borren los tatuajes, es cuando completa la siguiente frase:
- Te quieroooo…
- ¡¡Mutoooo!!
Hasta aquí la lección de hoy. Otro día aprenderemos más vocabulario con Daniela.
Y como dicen en Pocoyó: “Hasta la próxima”.
Dentro de su pequeño pero extenso vocabulario, encontramos perlas como las siguientes:
Naniela = Daniela
Poma = Toma
Vavulala = Válvula
Ten Tiaaado = Ten Cuidado
Enadó = Ordenador
Opipo = Logotipo
Papaaayo = Papagallo
Amón = Jamón
Teso = Queso
Chiso = Chorizo
Nanitevaitá = Nadie te lo va a quitar
Ipito = Limpio/Limpito
Susho = Sucio
Tonesho/Toneho = Conejo
Tenoa-me = Tengo hambre
Tenoseño = Tengo sueño
Imita = Hormiga/Hormiguita
Ebaso = En brazos
Etojo = Te cojo
¿Saepoqué? = ¿Sabes por qué?
Caro, sí = Claro, sí
Ana, tío. Tiapasaoo = Hala, tío. Te has pasao
Abonidá = Árbol de Navidad
Afúlll = Azul
Aillo = Amarillo
Ojho = Rojo
Vede = Verde
Vieta = Violeta
Pero la mejor de todas, sin lugar a dudas, y que hace que a un tipo duro como yo se le borren los tatuajes, es cuando completa la siguiente frase:
- Te quieroooo…
- ¡¡Mutoooo!!
Hasta aquí la lección de hoy. Otro día aprenderemos más vocabulario con Daniela.
Y como dicen en Pocoyó: “Hasta la próxima”.
02 septiembre 2008
Adiós, tete, adiós
Lo hemos hecho... somos crueles. Primero se lo damos y luego se lo quitamos.
Quien se había convertido en su mejor amigo nocturno, compañero de cuna, se fue.
- ¡¿Tete?!
- Se ha ido con otro nene, hija.
- Nene... - asentía ella.
- Otro nene que no sabía dormir.
- "Omí".
- Se ha ido para ayudarle.
- "Aual-le".
- ¿Sí?
- "Zí"
Ayer, aprovechando la nueva etapa que se le presenta con el cambio de guarde dentro de 15 días, decidimos despedirnos del tete. Y no podemos decir que el vicio fuera grande, ya que sólo se lo ponía al dormir la siesta y al irse a la cama. Y al despertarse, le decíamos que el tete debía descansar, que había trabajado mucho esa noche. ¡Si hasta lo arropábamos y todo!
- ¡Sssssshhh!... el tete está durmiendo
- Tete. Omí. ¡¡Ssssshhh!!
Pero la cosa se estaba tornando un tanto jodida. Más que nada, porque cuando veía el chupete, sacaba la lengua y gritaba: "¡¡Teteeeeee!!"
En la siesta no tuvo opción de pedirlo, ya que estuvimos todo el día y buena parte de la tarde "cansándola". Cayó fulminada en la cama de Mamá y Papá después de hacer salto libre y llevarse un "cosqui" en la cabeza.
El dilema llegaba por la noche. Aprendió de la tarde y sabía que podía permitirse ciertos caprichos. Pero al final y tras varias explicaciones, localizamos al tete en la boca de otro nene en la India.
Ante este tipo de cosas sólo cabe actuar como Disney: "Todas las desgracias son accidentes naturales" (bueno, lo de Mufasa yo lo llamaría "excepción").
Ha pasado una muy buena noche y sólo ha "piado" (como le decimos nosotros) una vez acordándose de él. Pero se ha calmado enseguida y se ha vuelto a dormir.
Podemos decir que Daniela es una campeona, y nos ha vuelto a demostrar que tiene mucha fuerza. Y por otro lado, debemos aplaudir el esfuerzo que está desempeñando con este cambio, que sin duda sabemos que le está costando.
Ánimo, hija. Ya queda un empujoncito.
Quien se había convertido en su mejor amigo nocturno, compañero de cuna, se fue.
- ¡¿Tete?!
- Se ha ido con otro nene, hija.
- Nene... - asentía ella.
- Otro nene que no sabía dormir.
- "Omí".
- Se ha ido para ayudarle.
- "Aual-le".
- ¿Sí?
- "Zí"
Ayer, aprovechando la nueva etapa que se le presenta con el cambio de guarde dentro de 15 días, decidimos despedirnos del tete. Y no podemos decir que el vicio fuera grande, ya que sólo se lo ponía al dormir la siesta y al irse a la cama. Y al despertarse, le decíamos que el tete debía descansar, que había trabajado mucho esa noche. ¡Si hasta lo arropábamos y todo!
- ¡Sssssshhh!... el tete está durmiendo
- Tete. Omí. ¡¡Ssssshhh!!
Pero la cosa se estaba tornando un tanto jodida. Más que nada, porque cuando veía el chupete, sacaba la lengua y gritaba: "¡¡Teteeeeee!!"
En la siesta no tuvo opción de pedirlo, ya que estuvimos todo el día y buena parte de la tarde "cansándola". Cayó fulminada en la cama de Mamá y Papá después de hacer salto libre y llevarse un "cosqui" en la cabeza.
El dilema llegaba por la noche. Aprendió de la tarde y sabía que podía permitirse ciertos caprichos. Pero al final y tras varias explicaciones, localizamos al tete en la boca de otro nene en la India.
Ante este tipo de cosas sólo cabe actuar como Disney: "Todas las desgracias son accidentes naturales" (bueno, lo de Mufasa yo lo llamaría "excepción").
Ha pasado una muy buena noche y sólo ha "piado" (como le decimos nosotros) una vez acordándose de él. Pero se ha calmado enseguida y se ha vuelto a dormir.
Podemos decir que Daniela es una campeona, y nos ha vuelto a demostrar que tiene mucha fuerza. Y por otro lado, debemos aplaudir el esfuerzo que está desempeñando con este cambio, que sin duda sabemos que le está costando.
Ánimo, hija. Ya queda un empujoncito.
25 agosto 2008
Música
Llevo tiempo dándole vueltas a un pensamiento: Los niños son como la música. Hay que saber escucharla. Sin prisas.
13 enero 2008
Pasito, pasito, pasito...
Hoy, a pesar de que el día no ha comenzado muy bien, Daniela nos ha ofrecido hace un ratito una de sus perlas que hace que recuerdes la verdadera importancia de las cosas.
Vicky y yo estamos viendo que le está costando un poquito "soltarse" a andar, para moverse pide que le des el dedo y así ella se va moviendo a su antojo. Pero hoy, al llegar de dar una vuelta, le hemos dicho que íbamos a andar y hemos puesto en marcha el proyecto "¡suelta el dedo, niña!".
Nos hemos puesto en la alfombra, hemos despejado el camino de juguetes boicoteadores y Vicky se ha puesto en un extremo y yo en otro. Y así, con un poquito de constancia (bueno, pesadez, vaaaaale), Daniela se ha prestado al juego de pasarnos juguetes entre Vicky y yo, y ella ir a recogerlos en los brazos de quien los tenía. Ella solita. Sin ayuda.
"Un paso, otro, otro... venga, venga... otro... venga... ooootro... ¡Bieeeeeeen!"
Daniela se lo ha pasado pipa, y Vicky y yo hemos disfrutado de lo lindo. Ahora se abren nuevos horizontes para nuestra "enana". Y nosotros mejoraremos nuestros reflejos.
Váis a ver con que sonrisa de tontos se van hoy a la cama estos padres primerizos.
Vicky y yo estamos viendo que le está costando un poquito "soltarse" a andar, para moverse pide que le des el dedo y así ella se va moviendo a su antojo. Pero hoy, al llegar de dar una vuelta, le hemos dicho que íbamos a andar y hemos puesto en marcha el proyecto "¡suelta el dedo, niña!".
Nos hemos puesto en la alfombra, hemos despejado el camino de juguetes boicoteadores y Vicky se ha puesto en un extremo y yo en otro. Y así, con un poquito de constancia (bueno, pesadez, vaaaaale), Daniela se ha prestado al juego de pasarnos juguetes entre Vicky y yo, y ella ir a recogerlos en los brazos de quien los tenía. Ella solita. Sin ayuda.
"Un paso, otro, otro... venga, venga... otro... venga... ooootro... ¡Bieeeeeeen!"
Daniela se lo ha pasado pipa, y Vicky y yo hemos disfrutado de lo lindo. Ahora se abren nuevos horizontes para nuestra "enana". Y nosotros mejoraremos nuestros reflejos.
Váis a ver con que sonrisa de tontos se van hoy a la cama estos padres primerizos.
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